lunes, septiembre 14, 2009

MI FAMILIA DE LA ANTIGÜEDAD DE ANTES.


LA SEÑORITA DE LA FOTO, UNA VIEJA, DIGAMOS AMIGA, QUE LA DEJÉ POR LO PROMISCUA, COMO SE VERÁ AHÍ.

EL PATITO FE0, DE MI PARENTELA DE ANTES

El patito feo es una adaptación ridícula, de un lejano primo de mi abuelo Eugenio, allá en el siglo XV, Victorio Cilento, en la ciudad San Mauro Cilento, en la Catania, en el sur de Italia. El pobre Victorio era hijo ilegítimo de un conde, Franco Cilento, con una condesa, Filomena M., soltera ella. La mujer, muy delicada y puritana, no lo quiso tener, ni reconocer, porque en esa época ser madre soltera no era un problema, era la suma de todas las tragedias griega y las de Shakespeare. El padre le donó el apellido, pero nada más. Y fue a parar de lástima, en la casa de una campesina, sierva del conde, que tenía 23 hijos, todos del conde. O al menos ella se lo hizo creer.
–Donde comen 23, comen 24 -dijo la mujer. Y sí, comen 24, pero un 4, 37 % menos. Y puse los decimales, porque es lo que solo ingería el pobre Victorio. Los otros, malos como descendientes de Nerón, no le dejaban nada, tanto que tenía que comer lo que ellos dejaban. Para colmo era demasiado inteligente, y más para aquella época. Adelantándose a Darwin, por intuición, descubrió la teoría de la evolución, y dijo que éramos descendientes del chimpancé Bonomo, en un 99,4 %. Eso le trajo burlas y risas, que aún resuenan en toda la Catania. Y cuando, en secreto de confesión –tomaba la comunión todos los días, para comer la oblea y tener algo más en el estómago -le explicó al cura confesor, que creía que el Universo entero devenía de una infinita concentración de energía, que luego explotó, lo que sería el actual Bigbang, y que el Universo entero estaba alejándose del centro, fue el acabose. El pobre hombre, salió corriendo a buscar un exorcista. Como Victorio, pese a sus 12 añitos, no era de aflojar jamás, insistía, y por supuesto, se pasó del exorcismo a las torturas. Como no daban resultado, trajeron a un médico, para que lo curara, haciéndole salir el demonio del cuerpo. Y el galeno, hizo lo único que en esa época se hacía, le dio laxantes, y mandó hacerle sangrías con sangujuelas. Este cabeza dura, no aflojaba, y lo metieron en un galpón lleno de vampiros y mosquitos. Quedó tan flaco que pasó a ser una primera versión de las radiografías. Si tenía una luz atrás, se le veían todos los órganos, los huesos y las venitas. Ahí aflojó, sabiendo como Galileo Galilei, que de lo contrarío moría. Pero en su ingenuidad, le contó eso a un amigo. Pasó a ser el hazmerreír de toda la zona de Cilento. Por supuesto, obcecado como era, no aflojaba en sus concepciones. Luego intuyó que el inconsciente, era quien determinaba nuestras acciones, y que mediante asociaciones libres, se podían curar las neurosis, no porque ellas fueran cosas del Demonio. Ya eso también era sacrilegio, tanto que en un rapto de lucidez, se escapó del pueblo. Flaco como estaba, y como dije transparente, formó parte de un grupo circense. Como estaba transparente, le pegaban un par de alas y lo mostraban como un ángel. Eso le dio para comer, y engordó, como para ser casi normal, pero por eso lo echaron del circo. Allí comenzó su vida de escritor. Trabajaba en una carbonería muy grande, en Milán, y en sus ratos libres, escribió todo lo que había intuido, además de establecer muchos de los inventos que más tarde le plagiaría Leonardo Da Vinci, como el paracaídas y el submarino, entre otros. Se conocieron cuando entró de aprendiz, a los 17 años en el taller de Andrea del Verrocchio, donde también aprendió da Vinci. Llegó a pintar tan bien, que algunas de sus obras, las herejes, hoy serían consideradas pornográficas, están en el museo secreto del Vaticano. Y todo lo que escribió, está guardado en la caja fuerte de un banco de la zona de Cilento, porque todos los gobiernos italianos, azuzados por el Vaticano, opinan que darlos a conocer, aunque hubieran dejado muy bien parada la inteligencia de los italianos, sería otro papelón como lo de Galileo y la Santa inquisición o el apoyo a Hitler del Papa Pio XII.
Hans Christian Andersen, que tampoco era tonto, quiso escribir la biografía de mi pariente, pero se dio cuenta de que era muy arriesgado. Y la tradujo a lo que todos conocemos, el Patito feo, un cuento infantiloide, para demostrar que los muy inteligentes no son comprendidos en su época, y que pueden pasar de ser un vulgar pato, a cisnes, que se suponen más bonitos. Y de lindo Victorio no tenía nada, flaco, raquítico, narigón, petisito. Y a mí, un pato a la naranja, bien adobado, me parece mucho más lindo que un cisne.
Mi pariente terminó sus días muy joven, pero bien ubicado, siendo asesor del duque Ludovico Sforza, antes que Leonardo. Y allí se volvieron a encontrar y nació ahora si una gran amistad. Entre ellos hubo un gran... no, nada, de eso no voy a hablar...
Y otras de las teorías de Victorio, que no la dejó acabada, fue la fórmula E=mc2, que nadie pudo entender en esa época, y luego Einstein, que tuvo acceso a algunos de sus escritos, se hizo famoso con eso de la teoría de la relatividad. Como se ve, todo es relativo. E insisto, mi pariente Victorio, sería un cisne, pero como cisne, también sería feo.
AMEN Y AMÉN, PERO USEN PROTECCION
Juiceman II