martes, julio 31, 2007

MI FAMILIA UNITA

LOS 10 MANDAMIENTOS

NO MATARÁS

Tío Francesco –es un nombre de fantasía -nunca mató a nadie... todo lo hacían sus muchanchos... Digo “muchanchos”, porque eran unos cerdos esos muchachos... Todos saben que en la mafia, no se puede renunciar. Y lo primero que hacen cuando reclutan a alguno, es hacer que mate a alguien, para que ya no pueda retroceder ni denunciar a nadie. Los muchanchos de tío Francesco, mataban para entrenarse, para aprender a matar a los que había que matar. Cuando estaban aburridos, se mataban entre ellos; mataban el tiempo, matando. Hasta mataban con la indiferencia... Bueno, no se puede decir con exactitud “indiferencia”, porque le ponían a la víctima el revólver en la boca, y esperaban indiferentes, que el tipo muriera de un síncope. Esa es una de las causas por las cuales Sicilia no está demasiado poblada. Y no eran idiotas, ni psicópatas. Sabían que matando, cada vez tenían mas poder. Es más, tío, para disimular que eran mafiosos sus empleados, puso una agencia de seguridad. Y como había tantas muertes, todos aceptaban los servicios de sus empleados. Los que no aceptaban, al morir baleados, le servían de promoción para que los otros, aceptaran sus servicios.
Bueno, pero hablamos del mandamiento “no matarás”. Tío Francesco era muy religioso. Para él, el dinero era un Dios. Es más, vivía en la Iglesia, disfrazado de cura, para disimular. Nadie desconfía de un cura. Bueno, nadie que sea muy ingenuo. Porque así les fue a los Borgia, cuando asesinaron a uno en la iglesia. Pero la gente es inocente.
-Yo soy inocente, nunca pudieron probarme nada –decía siempre tío, con el orgullo de quien sabe hacer de su oficio, un sacerdocio. Uno de sus negocios, de los que más le dejaban dinero, era el cementerio privado de su ciudad. Por supuesto que las casa de sepelios también eran suyas. Eran tan eficientes... Como sabían quienes iban a morir con anticipación, ni bien llegaba el deudo a pedir el servicio, tenían el ataúd a medida, justo para el finado. Por eso tío Francesco, tenía prohibido matar con explosivos.
-Porque después no se encuentra el cadáver, y nos perdemos un servicio –me explicó un día en que le insinué que se asociara con los iraquíes de Ben Laden.
-Ellos matan al por mayor, y de paso, usted puede poner una clínica de primeros auxilios y terapia intensiva – le insinué, con la intención de que viera mi buena voluntad y mi inteligencia para los negocios.
-No, no sirve, nos perdemos parte del negocio –me dijo, y me explicó lo de perder los cuerpos.
-Además, yo soy un romántico, me gustan las artesanías, y nada es más bonito que una buena ametralladora, incluso una Mágnum calibre 44, para hacer los negocios me explicó. Creo que a mí me faltó eso de la visión y del gusto por lo artesanal. Quizá por eso no hice demasiada carrera con él.
Otra cosa que amaba era el golf. Le encantaban los agujeros, y hacerlos rellenar, sobre todo con balas de plomo, pero también con pelotas, y él para jugar al golf, usaba unas con relleno de plomo. También le agradaba meter otra cosa en los agujeros, pero ya eso es parte de otro pecado, que no voy a estar explicando aquí.
Por supuesto que las canchas de golf de la zona, eran de tío. Las tenía muy cuidadas, porque quienes no contrataban sus servicios fúnebres, y habían quedado muy desfigurados porque a veces a los muchachos se les iba la mano con las balas, los hacían desaparecer, enterrándolos en el green.
–Me encanta jugar, pisando arriba de donde está enterrado alguno de los que no quiso colaborar conmigo -me decía con su tierna sonrisa angelical –porque tenía una sonrisa dulce. La había copiado de unos angelotes pintados por Rafael, una vez que fue a “convencer” al obispo de una catedral, de que colaborara en el negocio de la venta de estampitas. Ahí no hubo caso, no logró nada. El obispo tenía más poder que él...
-Tengo el apoyo del Señor –fue la contestación del obispo- a su proposición. Por supuesto, que cuando se refería al “Señor”, no lo dijo por Jesús, sino por el Papa.
Lamenté mucho su muerte. Para mí era más que un tío, era un padre... siempre me ayudó en lo que pudo. Pero no me quedó más remedio que vaciarle el cargador de mi Beretta. Porque me habían amenazado a mí a y a mi familia, los de la “familia” más enemiga de la del pobre tío Francesco. Como sabían que yo era hombre de confianza de tío, era un trabajito fácil. Y me ofrecieron cien millones de dólares, y quiero ver a cualquiera en mi lugar, si se puede dar el lujo de perder esa fortuna, por el mínimo trabajo de apretar un gatillo unas cuantas veces. Igual, algún día se iba a morir, y peor es morir de viejo, lleno de cánulas, como Chaplin.
Todo esto me lo relató mi primo Luciano –nombre supuesto, por supuesto –cuando me invitó a pasar unos días en su yate de cien metros por el Caribe.
Como verá, mi familia tiene una historia muy interesante. Y lo mejor siempre fueron muy unidos y de pensar igual. “Quien aprieta el gatillo primero, aprieta dos veces”, es el lema de la familia.
Amén y amen.

domingo, julio 22, 2007

LOS 10 MANDAMIENTOS


AMA A TU PRÓJIMO

Mi primo Eustaquio Manflora, ya lo dije, era anticlerical, pero fanático. Muchas veces charlamos en el bar Asturias, allá en mi querido Villa Luro, en Buenos Aires. Bueno, lo de “charlamos” es un eufemismo, porque en realidad casi siempre todo terminaba en batallas campales. Recuerdo una muy especial, la ultima. Había mucha competencia entre primo y Carlitos Santero, que como su apellido lo marcó, tenía una santería. Y por supuesto era clerical a muerte. Y cuando digo que “a muerte”, no es una figura retórica. Es una realidad. Igual que primo Eustaquio Manflora, medía dos metros al cuadrado, a lo alto y a lo ancho. Y se dice que había mandado al hospital y también al cementerio a varios que le discutieron si Dios existe.
En el barrio algunos opinan que era lo suyo no creencia ciega en Dios, sino un modo de ejercer el marketing, ya que todo el barrio le compraba velas, Biblias y figuras de santos, solo para que creyera que eran muy cristianos. Me incluyo. De puro cagones nomás, para que negarlo. Aquella nefasta noche de sábado, estábamos todos bastante achispados, porque hacía mucho frío, y nos calentábamos a alcohol. Y digo alcohol, porque a la ginebra, la caña, el tequila y el whisky, le agregábamos alcohol puro, para darle fuerza.
Y justo vino Carlitos Santero, con Basilio, el sacristán de la Iglesia Corpus Dómine, a sentarse al lado de nuestra mesa de atorrantes. Y por si fuera poco Eustaquio Manflora, estaba diciendo que eso de amar al prójimo como a si mismo, era una gansada total.
-¿Cómo carajo va a querer a mi prójimo como a mi mismo, cuando mi prójimo es una m... como los presidentes de Estados Unidos, que se la pasan inventando guerras, para que el capitalismo gane mas dinero? ¿O como carajo voy a amar a un violador de mi sobrinita de 3 años? Sería un tarado si hiciera eso y más... un h. de p. -dijo en su intelectual modo de expresarse, aprendido en el barrio y en sus viajes por todo el mundo. Ya les dije que eras marinero. Y más que nada un gran conocedor de prostíbulos portuarios. Justo que dice eso, Basilio, gran lamebotas de Carlitos Santero, para quedar bien con su amigo, le dijo a mi primo:
-Te equivocas, yo te amo, pese a que eres un hijo de Belcebú.
No, ahí no comenzó el Infierno que sobrevendría después.
A primo Eustaquio Manflora, el alcohol a veces le sacaba a relucir su vena de hombre culto y muy leído, que en realidad trataba de disimular, por miedo a que los atorrantes machistas del barrio, lo tacharan de maricón.
Entonces comenzó un fluido debate filosófico entre él y Basilio.
-Hombre, tú me amas, solo por la presión psicológica que te inculcaron de niño, porque le temes al infierno, que no existe, salvo en tu ingenua imaginación. En realidad, quizás me ames debido a tendencias homosexuales reprimidas o no, que te produce mi físico varonil, y mi fuerza, lo que sublimas amándome, como quizá ames a Santero, tu amigo –dijo así, sin titubear, mi primo.
-Temo que estés en un error, contestó Basilio. Te amo, porque es lo que me indica Dios, que seguro guarda para mí, un lugar en el Cielo, donde veré su rostro eternamente, y eso será la felicidad completa –contestó Basilio.
-¿Ver toda la eternidad la cara de Dios en el Cielo? Eso es un castigo inaudito, la eternidad no son dos horas, son trillones de años... Si en tu Cielo no hay nada más divertido, desearía pronto estar en el Infierno, donde al menos hace calor, y estarían todas las muchachas que conocí en todos los prostíbulos de los puertos –expresó mi primo, en un tono melifluo, imitando la inflexión de un sacerdote dando misa.
Se le estaba pasando la oleada cultural, y volvía a ser el atorrante del barrio, que en realidad no era.
Esto lo notó Carlitos Santero, y tomó baza en la discusión.
-Eso que has expresado, me temo que suena a irreverencia, aunque no haya sido tu intención –dijo Santero, algo calentito, porque ya se había tomado doce ginebras, más las que traía encima de su casa -y me gustaría que te retractes ante mi compañero de mesa, querido amigo.
-¡Amigo tuyo las pelotas, maricón de m... Lo último que haría en mi vida, es ser amigo tuyo! –fue la suave respuesta, de la incontenible tendencia a parecer muy macho de primo Eustaquio Manfloro.
Sus abogados llegaron a un arreglo, y ambos debieron pagar a medias los destrozos en el bar Asturias. Las heridas de Basilio, y las mías, que de modo muy estúpido intentamos separar a los combatientes, de mutuo acuerdo, decidimos que las pagarían nuestras respectivas obras sociales. El bar Asturias, estuvo cerrado 3 meses, hasta su total reconstrucción. Y las heridas de Primo y de Santero, fueron graves y permanentes, tanto que ya nunca más pudieron pelea a nada, porque en silla de ruedas, se hace muy difícil ganar una pelea.
Siguieron viniendo al bar Asturias, ahora en sus respectivas sillas, santero empujado por Basilio, y primo por mí. Y los poníamos a uno junto al otro, para que discutieran sobre religión. No es que nos interesara demasido el tema, sino porque era muy divertido verlos contenerse, para no matar al otro, ante la imposibilidad de una pelea franca. Y además Manolo, el dueño del Asturias, los cacheaba de armas antes de dejarlos entrar, porque temía que sucediera un asesinato.
¿Quiere creer, que tanto discutir, en un nivel intelectual muy alto, Santero se hizo agnóstico, y primo Eustaquio Manfloro, tomó la primera comunión, por las dudas de que Dios existiera?
Son las paradojas y sorpresas que tiene la vida. Ahora son muy amigos, de visitarse y tomar te con masas en la confitería La Guirnalda.
Bueno, voy a cometer una infidencia... Como a los dos sus esposas los abandonaron, luego de las lesiones, ya que además quedaron imposibilitados de ejercer el conocimiento carnal, y se fueron a vivir juntas, se habló de lesbianismo, los atorrantes de Villa Luro, comentan que lo de ellos, es mucho más que una amistad, y se usó la palabra “gay”. Yo no afirmo nada, soy agnóstico para todo. Mi lema es “todo lo que es posible, es probable”.
Amén y amen.

viernes, julio 13, 2007

LA CODICIA HOY, DAMAS GRATIS.

LOS PECADOS CAPITALES
LA CODICIA

El único pecado capital que es realmente una porquería, la máxima locura del ser humano, y la cumbre de su estupidez, es la codicia.
La lujuria, es el más agradable, y además no es pecado. Claro, siempre que sea consentido por todas la partes, que pueden ser múltiples, como lo saben los que estuvieron en un orgía o son infieles, o como mi tío Juan y su cuñada, Ana. Yo en este, suelo pecar pero por omisión... Lástima que la omisión no suele ser por mi culpa, sino de quienes deberían corresponderme, según mis ambiciones.
La gula es genial, siempre que no te lleve a la obesidad, y casi diría que es más divertido, menos complicado, aunque solo está al alcance de los que tienen para comer, que son apenas el 30 por ciento de la población mundial. Y además uno si peca lo hace todos los días, no como con la lujurias, que tienen sexo anual. Sí, dije “anual”, no anal... Y el chocolate nunca te hace los cuernos, al menos a mí.
La pereza, es para lo que estamos creados, por eso el trabajo es un castigo divino, por culpa de Eva y de la crueldad sádica de Dios. Y el día que haya ranking de haraganes, yo figuro entre los top ten, que a veces no me voy a dormir la siesta, por indolencia de ir hasta la cama.
La envidia es inevitable, como lo es tener hambre y ver comida y que no se te haga agua la boca. Aquí sí que soy perfecto... Envidio todo lo que me gusta. Hasta lo que no me gusta envidio, sobre todo si es pecado carnal.
La ira, suele ser justa y necesaria, hasta los dioses la ejercen, y además es buena para la salud, y también desahoga la adrenalina que solemos acumular, ante la injusticia. Aquí sí soy terrible, mi ira es infinita, salvo algunos casos, cuando el motivo de ella sea un grandote con cara de malo. Los respeto mucho, cada grandote tiene derecho a tener sus opiniones.
La soberbia es humana, y hasta divina, si los mismos dioses son soberbios, creyéndose perfectos. Y que no lo son ni un poquito, ya que son creación humana. Y nosotros, sus creadores, tampoco lo somos.
Convenza a los papas, a los reyes, a los Bush, a los Stalin, a los Mao, a los dictadores, a los Césares, a los faraones, que no se crean importantes. Si hasta los criminales que mataron a varios policías y los torturadores, se creen importantes, y ellos son apenas minoristas. Yo, un vez gané un campeonato de tejo en el sindicato de Prensa, y hasta di la vuelta olímpica... estuve tres meses emocionado... Me imagino lo que debe sentirse Maradona después del Mundial del ‘86.
Pero lo que es idiota, pero estúpido a la enésima potencia, es la codicia. Desde los que se quieren quedar con el con el mundo entero y ser emperadores, hasta quienes se quieren acostar con todas las mujeres y los hombres del mundo, o ser el mejor de la historia en cualquier cosa. O tipos como Bill Gates, que llegaron a tener 100.000 millones de dólares y quieren más a cualquier costo. A costo de los demás, no de ellos, por supuesto. La ambición sería maravillosa, donde el más pobre del mundo, ganara 5.000 dólares mensuales. Lo que hacen él y sus similares, no tiene nombre. Bah’, si tiene... H. de P. Así, con mayúsculas y en negritas.
Yo con lo que he llegado a ser muy ambicioso, es con ganar puntos en el video juego Tetris. Reconozco que he sido insaciable, tratando siempre de ganarle al nivel máximo. Aunque debo reconocer que nunca pasé del segundo... y son 17... Y sí, cuando miro mujeres por las calles, igual... Ahí soy muy ambicioso. Pero lo mío no es pecado, es apenas ingenuidad humana...
Ahora la que es ambiciosa de verdad, es mi tía Cirila. Era de las que decía, que el tamaño, sí era muy importante. No me pregunte del tamaño de que cosa estoy hablándole... Si es mujer sabe... Arrancó mal, con su primer novio... Le decían “el de maní enano”... Como la hermana de Cirila, Adela, contaba que su debut fue estruendoso -el estruendo lo hizo ella, no con gritos de placer, sino de dolor... Tanto estruendo hizo, que despertó al padre, tío Aurelio, que dormía la siesta y entró al living, donde se había cometido la desfloración, una tarde calurosa de verano -. Y para la pobre Adela, fue debut y despedida. El padre la puso en un monasterio, donde llegó a superiora. Me expresé mal, fue debut y despedida, fue con el novio. En el convento, ni me pregunten como hizo para llegar a superiora... Les tiro una pista, al lado había un convento de padres franciscanos. Se contaba en la curia, que era el convento de franciscanos, más felices que se conoció... Vuelvo a tía Cirila... llegó a tener la colección de fotos más espectacular, de... bueno... una parte masculina, la más varonil de todas... Se la ofreció a todas las páginas porno de Internet, pidiendo una fortuna, y todos se la pagaban. La llevó a remate. Se hizo rica. Y en todas aparecía ella, eso sí, con una máscara veneciana. Porque era muy pudorosa. Pero sigue buscando el record... pero ya tiene sus años y ahora no lo hace por dinero, lo suyo ya es vocación.
-lo mi ya es un sacerdocio –me dice siempre. No admite menos de 32 centímetros, por 9. Eso sí, con esas pretensiones, su regularidad sexual, cayó en picada. Muy de cuando en cuando consigue uno que la satisfaga... Es más, no sé si miente. Porque la vi charlar en un café, con el petiso Carlitos Maturana, un amigo del barrio, en Flores, que era de los que no le hacían honor a la fama de los petisos... No la critico, todos tenemos ambiciones, y todos tenemos aflojadas. Y si habrá tenido aflojadas ella... Y lo que me contaron con lo de la trouppe de enanos de un circo ruso, no sé si creerlo. Las mujeres son muy malas y envidiosas entre ellas, sobre todo en mi familia.
Ahora, capo de tuti li capi de ambiciosos en mi familia, fue el abuelo Leonardo. Era importante en la mafia calabresa. Quería poder todo el poder del mundo. Y tenía mucho y ambicionaba más y más.
-Soy muy democrático, nunca discuto... Si alguien opina en contra de mis ideas o de mis intereses, jamás le digo que no tiene razón, ni me enojo. Mis muchachos lo llevan a dar un paseo, y se acabó el problema –decía siempre, con esa sencillez de quien se sabe poderoso. Como buen calabrés, quería que nadie le toque a la nena, tía Carla. Y la nena había leído la vida de Agripina, la menor, la madre de Nerón, que enviudó tres veces gracias a higos envenenados y de Mesalina... Y para Carla, eran sus faros que orientaban sus pasos... Y él para ella no tenía carácter de contradecir a la niña de sus ojos... Con Carla era pura ternura paternal. Complejo de Electra puro. La hija no tenía el complejo de Electra, como que llegó aparte de eliminar esposos, a querer suplantar a su amado papi... Dicen que le preparó una torta de cumpleaños, donde la velita era la mecha... el relleno era dinamita, nitroglicerina y TNT. La capa exterior, un explosivo de última generación, que simulaba el chocolate. Fue la torta de cumpleaños más famosa. Pero le falló, el padre, abuelo Leonardo, que la amaba tanto, la obligó a soplarla juntos. Y no lo pudo evitar. En esa época, la policía científica, no tenía los medios adecuados para determinar cuantos murieron, porque había mucha gente en la fiesta. Fue una lástima, porque mis contactos con la mafia, acabaron ahí... Nunca me pude acomodar.
Porque como dije, no soy ambicioso, pero unos cuantos miles de millones, no le hacen mal a nadie...
Seguiré con mi modestia...
¡¡¡¡LA REMIL 3$%=@~$/@€€€!!!!
¡Má’ que amén y amen...!
¡¡¡Váyanse todos los de mi familia al mismísimo $&%&%$”!!!
¿Y usted que mira y se sonríe...?
¡¡¡Váyase a &¬@~...!!!





jueves, julio 05, 2007

LOS PECADOS CAPITALES


LA LUJURIA

Yo, el peor de todos. ¿Quién peca más, quien peca por pecar, o quien peca por pensar?
John Kennedy, se hizo traer unas 2.000 mujeres a su despacho, desde que era gobernador, hasta que llegó a Presidente, incluida Marilín Monroe. El Rey Faruk, de Egipto, cuando fue destronado por Nasser, se llevó 300 esposas, concubinas y esclavas a USA, en su avión privado, dejando igual cantidad en su país.
¡Pobres dos criaturitas de jardín de infantes, salita rosa...!
Yo salgo a caminar por las calles de mi barrio, Flores, en Buenos Aires, y en dos horas, amé, fácil, a cien mujeres.
Pero nada ingenuo, lo mío es pasión, amor, arrebato, frenesí, locura, excitación, volcán, delirio, lujuria, aventura, ternura, sexo desenfrenado por ambas partes. Incluso a veces ahí mismo, en el momento, ante la vista de todos.
Y luego lo más lindo del amor sexual puro, el vuelo hacia un nuevo horizonte, dejando atrás los celos, los miedos, las suegras, las cuñadas, los conflictos por el dinero y el poder... No hay amor más mágico que aquél al cual no pudimos llegar a la explosión final, pero la vivimos antes, en la víspera, imaginándola perfecta, magistral.
¿Quién dice que fuimos arrojados del Edén...? Si el Paraíso está dentro de nosotros. Solo hay que saber verlo con los ojos de la imaginación. Y luego, con los del sueño. Así, adiós enfermedades, muerte, tragedias, separaciones, mentiras y menos que nada, quizá lo peor... aburrimientos. ¿Quien leería su libro predilecto, tres o cuatro veces por semana, durante toda su vida?
¿O su filme erótico y romántico de cabecera...? Nadie que estuviera en su sano juicio. Y si lo estuviera, llegaría el fatídico momento en que diría: -¿Que estoy haciendo con esto, cuando la vida es tan incalculable en su brevedad, y yo solo estoy creando una fotocopia de otra fotocopia, y así hasta el infinito?
No pregunte porqué las parejas se son infieles, ni la causa de sus guerras, ni de sus separaciones... Solo calcule las infinitas posibilidades mágicas de amor lleno de deleite furioso que da la vida, y piense cuantos romances podrán vivir, si se lo proponen. Claro, ya me va a salir a decir que la vida no da tantas posibilidades, que es brevísima, como yo dije. Y que no todos los seres que pudiéramos desear poseerlos, serán nuestros, tan solo con la varita mágica de nuestro antojo. ¿Y si les dijera que sí, que es posible?
¿Cuándo usted sueña, a la noche, dormido, en su cama, acaso todo no es real, el tacto, el sonido, los colores y los calores? ¿Y cuando usted le rinde culto a San Onán Bendito, no lo hace dirigiendo sus ruegos a alguien en especial? ¿Incluso a algunos alguienes especiales al mismo tiempo?
Y no me diga que no lo disfruta bien. No le estoy proponiendo orarle al maravilloso San Onán Bendito, sino a la santa de los fieles imaginativos, a Santa Imaginación Bendita. Y le juro que no es pecado.... en el peor de los casos, si usted es demasiado religioso, y cree en eso de “no desear la mujer del prójimo”, donde se incluye al el hombre de la prójima, con arrepentirse, incluso sin necesidad de confesarse ante un sacerdote, eso queda excluido de su “debe” para entrar al Cielo. Si es que existe, claro. Aunque a mí me enseñaron que nunca deja para mañana lo que pueda imaginar hoy... En realidad Era “hacer”, pero yo lo cambié, ya desde niñito....
Y volviendo a mí, no crea que elijo a los seres más inefables que pasan a mi lado, a esas criaturas femeninas, que son como flores al principio del verano, abiertas a cualquier picaflor que desee libar su mágico néctar. No... En todas encuentro, y todas tienen, algún rasgo único, y eso es lo que adoro, con mis manos, mi boca, y mi... bueno, mi... usted sabe... Bueno, estoy exagerando... lo que me deslumbra es la actitud, esa de buscar el amor que por lo general nunca vieron, salvo en fantasías como Romeo y Julieta. Porque y por desgracia, hay mujeres, en edad de merecer, que no se merecen nada. Y no incluyo en esta lista a las ancianitas, porque ya las montañita de años que acumularon sobre sus espaldas, hace que ellas mismas pongan la libido en un profundo rincón de su armario más lejano, y la dejen allí abandonada. Pero ojo, que lo tienen, lo tienen, aunque no lo usen. Es como ese último vestido de fiesta, que ya no se lo pondrán jamás, pero con el que bailaron con alguien que las hizo volar por los cielos inacabables, del erotismo idealizado, y lo guardan solo para verlo muy de cuando en cuando. Y tampoco vuelo con aquellas que más se les nota su vocación para sargento primero, o general, que para amante de nada o nadie.
Y aunque quizá no me lo crea, no hago hincapié en las adolescentitas, porque más que algunas son muy bellas y atractivas. Pero nunca me terminaron de entusiasmar, porque siento que con ellas, llegar a ganar una batalla, no es llegar a la gloria de conquistar un imperio. No tienen ellas, puntos de comparación, para saber degustar los placeres indecibles que pueden llegar alguien a hacerles conocer. Son como los niños, que solo saben gustar la comida de McDonald’s... insulsas papas fritas blandas, una hamburguesa y una Coca Cola... nada de entender la comida francesa, o las pastas italianas al dente... y todo rociado por champagne Pommery brut.
Y no es que yo brinde siempre esos manjares... Aunque alguna vez, algo cociné como para chuparse los dedos... Al menos es mi opinión... O las palabras de quien me engañó... eso forma parte de mi sueño fantástico, indecible.
Pero estábamos hablando de soñar despierto... ¿O ya se olvidó de mis paseos por la callecitas de mi querido Flores?
Y le voy a decir una verdad, pero que quede entre nosotros dos... Sigo amando a mi Betty, mi compañera de tranvía de todo el viaje.
Y esto no es imaginación... por suerte... Aunque sí con ella, tengo cuñadas, cuñados, peleas, furias y miedos, y todo eso agridulce que es querer a alguien, que te quiere.
Porque si no, solo es masoquismo...
Amén y amen.
Juiceman II